Pura elegancia

¿Porqué admiramos a los líderes de las empresas  que tanto daño hacen al planeta? ¿Porqué  respetamos a estos estos hombres y mujeres de  negocios que se dedican a producir y a vender  basura que ahoga la tierra mientras  despreciamos a estas personas pobres  que reciclan y recogen basura?
¿Porqué admiramos a los líderes de empresas
que tanto daño hacen al planeta? ¿Porqué
respetamos a estos estos hombres y mujeres de
negocios que se dedican a producir y vender
 basura que ahoga la tierra mientras
despreciamos a estas personas pobres
que reciclan y recogen basura?
Hoy me encontré hoy a un viejito vestido de forma elegante, con su sombrero, y gran dignidad, reciclando de una papelera en la plaza Rio de Janeiro.

El hombre buscaba en la basura latas vacías y botellas de plástico, las pisaba y las guardaba en una bolsa. A pesar de que su ropa estaba rota, no le quedaban bien los zapatos y se notaba que su sombrero era muy viejo, el hombre tenía clase.

Observé que dedicaba un correcto saludo a la gente que pasaba, y desplegaba una enorme sonrisa. Claro que las personas que pasaban a su lado lo esquivaban e incluso alguna llegó a mirarlo con un profundo desprecio.

Tengo que admitir que yo mismo, de forma inconsciente, sentí miedo cuando lo ví la primera vez. Así nos educan.

Esta actitud de los que pasaban me llevó a hacerme una pregunta: ¿Porqué tratamos con desprecio a una persona como él, que no se mete con nadie, que recicla y que humildemente recoge lo que otros no quieren? ¿No deberían estas personas humildes ser respetadas por ser honrados? ¿Porqué estas personas tan pobres son tan despreciados mientras que muchos que se han hecho muy ricas contaminando el planeta y causandole un enorme daño a la sociedad son admirados?

Al ver al anciano humilde, paciente y respetuoso recuperé por un momento el respeto por la especie humana y me pregunté: ¿Porqué admiramos tanto a algunos líderes de las empresas que producen productos contaminantes o producen un gran daño al planeta? ¿Porqué respetamos tanto a estos estos hombres y mujeres de negocios que se dedican a producir basura que ahoga la tierra mientras despreciamos a estas personas humildes que reciclan? Es un hecho muy simple pero muy difícil de comprender.

Mientras pensaba sobre esta injusticia junto al anciano pasó un hombre de traje negro, elegante, que llegó en un coche de lujo. Visiblemente irritado el señor discutía a gritos con alguien por teléfono, estaba sudando y su rostro tenía las facciones desencajadas y estaba muy tenso. Se le notaba que no era feliz y parecía estar padeciendo un inmenso dolor que disimulaba con una falsa sonrisa.

Entonces, viendo al anciano sonriente comprendí que el mundo del poder es ilusorio, es una imagen distorsionada de la realidad y una ilusión. Detrás de la arrogancia de este señor de traje negro amargado estaba el sufrimiento del que ha fracasado en la vida porque no es feliz.

Dandome una gran lección de lo que es la vida, el viejito miró al hombre con compasión, movió la cabeza y siguió buscando latas en la basura. Ahora su cuerpo, comparado con la oscuridad y la tensión del señor de traje negro, brillaba.

Ver al anciano alejarse con su bolsa de latas vacias y su enorme sonrisa me hizo comprender algo muy importante: Que no se trata de cuánto dinero tienes, ni si eres pobre o rico. Se trata de hacer lo que te permita ser feliz, sonreir y poder dormir tranquilo. 

Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.