Abejas

Los enemigos invisibles
La inteligencia es la capacidad de entender  y de comprender. Y nosotros a las abejas,  como a todos los demás insectos,  no las entendemos ni las comprendemos.
La inteligencia es la capacidad de entender
y de comprender. Y nosotros a las abejas,
como a todos los demás insectos,
no las entendemos ni las comprendemos.

Hoy fui a tomar café y leer en una cafetería. Al tomar el pan vi unas cuantas abejas en las ventanas queriendo entrar a comer de los dulces.

Como hace poco acompañé a unos apicultores tengo mucho respeto hacia las abejas, soy consciente de lo importantes que son para nuestra supervivencia, ya que las plantas sin ellas morirían en unos cuantos meses.

Pero la jóven que acaba de entrar con su novio en la cafetería no parece estar de acuerdo conmigo respecto a la importancia de estos insectos, al ver las tres abejas, no eran más, se ha puesto histérica, se ha dirigido a los empleados y ha pedido que las maten. Una hora después ha llegado el del insecticida, y ahí, junto a ella, ha comenzado a poner insecticida en las ventanas.

Como ella, varios de los que han entrado han tenido la misma reacción: un pánico tremendo hacia ellas. Esto me ha hecho reflexionar y movido por la curiosidad he entrado a buscar estudios y estadísticas sobre la muerte de personas por picaduras de abejas. ¿Cuales son los riesgos que corren?

Un estudio publicado por la Revista Alergia de México, realizado entre los años 1988 y 2009, indica que en once años murieron en México por picadura de abejas 480 personas. Esto nos da un total de 43.6 casos de muerte por picadura de abeja al año. Para un país de más de 110 millones de habitantes la cifra es ridiculamente pequeña.

La joven, sabiendo que el riesgo de que le piquen la abeja ha desaparecido, besa a su novio contenta mirando como ponen el insecticida, algunas abejas estan ahora envenenadas a sus pies y eso parece hacerla sentirse muy segura. Actúa como si hubiera vencido a un enemigo.

Pero: ¿Está realmente segura esta jóven ahora que las abejas están envenenadas? Mi curiosidad me ha llevado a buscar los peligros de enfermedad o muerte que podrían estar acechando a esta mujer. Ella se siente segura, su mente esta tranquila, pero descubrí que la acechan peligros mucho mayores a los de las abejas, sin duda. Otros "enemigos" acechan.

El primer enemigo que he encontrado es la contaminación del aire, ahora mismo, a las cuatro de la tarde, aunque estos dias han pasado dos tormentas tropicales y las lluvias han limpiado un poco el ambiente, se puede ver la nube gris de la contaminación ambiental.

En un articulo de la Jornada encontré la cifra de que en cinco años 38.000 personas murieron por la contaminación, ya fuera por cáncer de pulmón, enfermedades cardiopulmonares o infecciones respiratorias. Al dividirlo entre el numero dias nos da la cifra de 20.8 personas muertas diariamente. En veinte días, la contaminación mata, sólo en la capital, a la misma gente que las abejas mataron en once años en todo el país. ¿A qué debería tenerle miedo?

Goethe decia que: "No hay nada mas terrible que una ignorancia activa". En México la sabiduría popular tiene también su dicho: "No hay nada peor que un pendejo con iniciativa" Y eso es lo que observo en muchas de las personas que entran al café y ven a las abejas. El hecho es que actúan y piden que se aniquilen a las abejas, que polinizan su comida y que garantizan el oxígeno que respiran, pero no hacen nada para bajar la contaminación que es su verdadero enemigo. Un peligro real que para ellos es invisible; como lo desconocen no lo ven.

Las abejas son inteligentes, tienen patrones de comportamiento. Sabiendolas manipular y no haciendo movimientos bruscos, incluso se las puede coger con las manos. Este año me acerqué a las colmenas llevando sólo la careta protectora. Iba con un apicultor que sabía manejarlas, metía las manos en el panal, las agarraba y no le picaban. Las abejas saben que van a morir cuando pican, no lo hacen si no se ven amenazadas.

Pero hay más enemigos invisibles que acechan a la jóven enamorada. Este segundo enemigo también está junto a ella, bueno no, mejor dicho, ¡Se lo esta bebiendo!. Haciendo una simple búsqueda en google he encontrado un artículo de CNN publicado el año 2013 que dice que México es el pais con más muertes debidas al abuso del consumo de bebidas azucaradas del mundo: los refrescos.

Según el artículo por el abuso de estos productos mueren 318 personas por cada millón, si multiplicamos 318 por 100, suponiendo que fuera ese el número de mexicanos, nos da una cifra de 31800 muertes. Si comparamos esta cifra con la de las abejas, 43.6 muertos en 11 años podemos darnos cuenta de lo absurda que es la reacción de las personas ante estos insectos y como los verdaderos peligros pasan para ellos desapercibidos, simplemente porque no los ven: son invisibles.

Mucha gente alega que la picadura de la abeja es muy dorolosa, y lo és, pero el dolor dura unos minutos. La diabetes, las enfermedades respiratorias o el cáncer son enfermedades provocadas por estos otros enemigos que nadie ve y el dolor que producen puede durar dias, meses o años. Cuando no causan la muerte o graves discapacidades. Es así de sencillo.

Pero la pareja, ajena a este peligro, disfruta tomandose sus refrescos de tamaño grande. Los refrescos con moderación no son peligrosos, pero en cantidades demasiado grandes se ha demostrado que pueden producir enfermedades muy graves, enfermedades que pueden llegar en casos extremos a matar a la persona.

Y aunque este enemigo, el de la mala alimentación, es mucho más peligroso que nuestras abejas, no es problema para los clientes del café. Ellos no protestarán como han hecho ante la presencia de las abejas. No se escandalizarán ni irán a protestar contra la nube gris que inhalan cada día. Tampoco pedirán a la cafetería que les brinde un producto más sano. ¿Y porqué? Porque desconocen el peligro.

Otro enemigo invisible que nuestra jóven no conoce, es uno que ella misma ha convocado: los químicos e insecticidas, como los que se usan para matar a las abejas. Mientras el envenenador lo pone sobre la ventana de cristal, nuestra pareja cree sentir un poco de alivio, pero la verdad es que, en ese momento, ese veneno los esta contaminando a ellos también.

En un sólo día de exposición este veneno no va a enfermarlos ni a matarlos. ¿Pero que pasaría si cada día uno de los clientes que ven una abeja piden que se rocíe con insecticida? ¿Y si todos rocían sus casas con ese insecticida? ¿Y si este enemigo se une con el de la contaminación y la mala alimentación?. Sin duda los riesgos de muerte y enfermedad se incrementan seriamente.

¿La conclusión?. Por ignorancia y un miedo infundado las personas se dedican a exterminar a las abejas y otros insectos mientras que al mismo tiempo aceptan voluntariamente la exposición a tóxicos que son muchísimo más nocivos. Pero estos tóxicos son para ellos enemigos invisibles y como no los ven, no les tienen miedo. Una dura realidad.

Estamos salvados 

Entonces me pregunto: ¿Porqué en lugar de envenenar la ciudad no llenamos las ciudades de flores?¿Porqué no enseñamos a las personas a convivir con las abejas, a comprenderlas y que no les tengan miedo?¿ Porqué no mostrar a la gente lo importantes que son las abejas y que lo que comen se produce gracias a la polinización?.
Una abeja libando de una flor
He regresado a la cafetería para observar qué pasa con las abejas.

Frente a mí una mujer ha visto una abeja, la abeja no le ha picado, no se le ha posado encima, simplemente la ha visto y ha entrado en pánico.

Unos segundos después ha dejado de prestar atención al café que tenía en la mano y se le ha caído al suelo, aunque la abeja ya está del otro lado de la cafetería aun sigue atacada de pánico y casi se cae al suelo.

Me pregunto: ¿Su caída ha sido culpa de la abeja o ha sido culpa de que dejó de prestar atención a lo que tenía en la mano?¿Es culpa del insecto o es que la mujer está poseída por su mente?

Su cara muestra sus pensamientos: !Matenlas! !Matenlas a todas! Si algún día envenenan a todas las abejas ella no tendrá para comer, pero eso no parece importarle.

Cambiar la mentalidad, hacer un esfuerzo para comprender la importancia de las abejas o intentar aprender sus costumbres es un esfuerzo que esta mujer no está dispuesta a hacer. Es más cómodo llamar al envenenador, al del insecticida.

Acaba de llegar el del "control" de plagas, que vamos a llamar por su verdadero nombre: envenenador. Estamos salvados...

Este señor ha puesto comida envenenada en dos ceniceros grandes que hay en la puerta. Después de unas horas han llegado cientos de insectos y en sólo una hora los dos ceniceros están repletos de abejas muertas. Para quitar a un puñado de abejas, no más de veinte, han matado un colmenar entero.

Además de las que hay muertas en la cafetería, muchas otras morirán camino de la colmena, y las que sigan vivas llevarán consigo el veneno a la colonia.

¿Es este sistema de los venenos inteligente? ¿Es eficaz? Vamos a analizarlo: Han envenenado a una colmena entera, miles de abejas, pero los dulces siguen ahí y entonces si una abeja de otra colmena los encuentra avisará a las demás, regresarán y las envenenarán a ellas también.

Es una cadena sin fin que terminaría con la extinción de las abejas pero que para el negocio de los envenenadores es perfecto: Ellos no dan una solución y así podrán seguir envenenando indefinidamente.

Para el planeta y el ser humano es un sistema destructor ya que cuando no queden abejas no habrá polinización y mucha gente no tendrá que comer. Sin embargo, a pesar de lo grave que es nadie parece darse cuenta. ¿O será que a nadie le importa?

De toda esta situación surge otra pregunta: ¿Porqué cuando encontramos abejas llamamos a un envenenador, a la policía o a los bomberos? Está claro que cuando vamos a sacarnos una muela buscamos a un dentista especialista, no vamos al carnicero, o cuando vamos a construir una casa no buscamos a la policía o a los bomberos, buscamos a ingenieros y arquitectos. Es obvio, sin embargo, porqué cuando tenemos un problema con las abejas nunca llamamos a los profesionales: los apicultores.

Cuando encontramos un enjambre en nuestra casa, por ejemplo, usamos veneno o intentamos destruirlas. Las pocas muertes que se producen son grandes titulares de los periódicos y son culpa de la ignorancia, no de las abejas.

Llamar al envenenador o a los bomberos, que no tienen ni idea de abejas, es un gran error. Hay que llamar al apicultor. Estos profesionales solucionarían muchos de los problemas con las abejas fácilmente sin usar veneno.

En la mayoría de los casos el apicultor sólo tendría que localizar el enjambre, tomar a la abeja reina con su mano, meterla en una caja y todas las abejas se irían con ella. Vi como lo hacían este año y es así de sencillo, sin ninguna picadura y sin ningún problema.

Pero: ¿Y si en el caso de esta cafetería este problema no se pudiera solucionar por no poder encontrar a la abeja reina?¿Habría otra solución mejor que la de los venenos?

Una de las mejores soluciones sería, por ejemplo, llenar la terraza y las paredes de esta cafetería de flores. Además de que sería mucho más hermosa y a los clientes les encantaría, las abejas podrían libar de las flores sin buscar los dulces del interior.

Sin embargo te preguntarás:¿Porqué no elegimos las soluciones naturales en lugar del uso de venenos que nos envenenan a nosotros mismos también? Pues es muy sencillo, recuperar la naturaleza requiere esfuerzo por parte de todos mientras que llamar al envenenador es más fácil.

Además de más fácil, el veneno es más rentable para unos cuantos negocios internacionales que no tendrían ningún problema en extinguir a las abejas o a la misma humanidad con tal de ganar poder.

Las abejas debido a la contaminación generalizada por los químicos, la grave deforestación y la destrucción del medioambiente en el mundo rural están buscando su alimento en las ciudades, como otros muchos animales.

Su instinto las lleva a sobrevivir porque su misión es polinizar. Es gracias a ellas y a su polinizacion que podemos comer, sin ellas nos moriríamos de hambre.

Entonces, si los seres humanos somos tan inteligentes: ¿Porqué envenenamos a los insectos de los que dependemos para vivir? ¿Es inteligente llamar a un "envenenador" en lugar de buscar una solución buena para todos?

La inteligencia es la capacidad de entender y de comprender. Y nosotros a las abejas, como a todos los demás insectos, no las entendemos ni las comprendemos. Si fueramos de verdad inteligentes veríamos lo grave que es exterminarlas, ya que de una forma u otra, nuestras vidas dependen de ellas.

Venenos

Es el tercer día que observo lo que pasa con las abejas en la cafetería.

El problema comenzó con diez o quince abejas que apenas molestaban, unos clientes se quejaron y los envenenadores pusieron azúcar envenenada que dejó un rastro de miles de abejas muertas.

A envenenar las abejas lo llaman "control de plagas", pero a simple vista se puede comprobar que no sirven para controlar nada.

Cuando controlas algo estás manejandolo, sigue tu voluntad, lo diriges hacia donde tu quieres, lo haces con inteligencia.

Usar veneno es un sistema fallido y no es inteligente porque solo destruye, ni controla ni pone remedio a las causas.

¿Y cual es la causa de que envenenemos a las abejas? Pues el problema es la ignorancia que hay con respecto al mundo de las abejas: no hay conciencia. Toleramos los humos de los automóviles y las industrias, que son muy tóxicos, usamos químicos que nos enferman  y después no toleramos a una simple abeja cerca de nuestro café.

Buscando las razones porque la gente tiene ese miedo tan arraigado hacia las abejas encontré titulares de prensa de este estilo: "Abejas africanizadas atacan anciano de ochenta y ocho años..."; "Destruyen 3 enjambres de abejas en una tarde..."; "Reportan ataque de abejas en alcaldía..."

En la mayoría de los artículos que revisé el ataque se debió a que las abejas fueron manipuladas por bomberos, policía o las mismas personas. Las autoridades, por muy buena voluntad que tengan, desconocen a las abejas y no saben manipularlas. Injustamente, en casi todos los casos la prensa hablaba de "ataques". ¿Pero quién ataca a quién?

La gente tiene una creencia ciega en la prensa sin saber que en realidad contiene información escrita por gente que, o bien no tiene ni idea de lo que escribe o bien no tienen tiempo de investigar porque están terriblemente explotados por sus dueños.

En la mayoría de estos casos en los que la prensa habla de "ataques" la solución hubiera sido muy sencilla: El apicultor hubiera llegado al enjambre,  hubiera tomado a la abeja reina con su mano, la habría metido en una caja y todas las abejas hubieran entrado en ella docilmente.

En sólo unas horas las abejas hubieran sido llevadas al campo y estarían realizando su función en la naturaleza. Así de sencillo sería.
 
El retorno

Han pasado cuatro semanas desde que pasé tres días en una cafetería observando estos hechos relacionados con las abejas.

Esos días, miles de abejas murieron envenenadas y hoy, cuatro semanas después, siguen llegando abejas.

¿De qué sirvió envenenar a miles de abejas hace unas semanas? De nada. ¿Y porqué?: Porque el veneno no es la solución.

Demostrando que los de la prensa son casi siempre son los "últimos en enterarse" el periódico lleva un titular que habla de la "misteriosa muerte de las abejas" y yo, viendo las miles de abejas muertas en el suelo me pregunto: ¿Donde estará el misterio?Para darse cuenta de que envenenar no sirve para nada sólo hay que tener una cosa: sentido común. El menos común de los sentidos.

El vendedor de muerte llega para colocar más veneno para atraer a todas las abejas y aniquilarlas. Y lo llamo vendedor de muerte porque la palabra insecticida termina en el sufijo -cida, que significa muerte.

El hombre pone los venenos con la cafetería llena de gente y nadie parece darse cuenta del peligro que corren.

Entonces me pregunto: ¿Porqué en lugar de envenenar la ciudad no llenamos las ciudades de flores?¿Porqué no enseñamos a las personas a convivir con las abejas, a comprenderlas y que no les tengan miedo?¿ Porqué no mostrar a la gente lo importantes que son las abejas y que lo que comen se produce gracias a la polinización?.

En el tiempo de terminar mi café ya han muerto cientos de abejas, mañana serán miles, como hace unas semanas. Antes de salir de la cafetería, a la que jamás regresaré, observo a un anciano que se "informa" leyendo un periódico.

Demostrando que los de la prensa son casi siempre son los "últimos en enterarse" el periódico lleva un titular que habla de la "misteriosa muerte de las abejas" y yo, viendo las miles de abejas muertas en el suelo me pregunto: ¿Donde estará el misterio?


Fuentes consultadas y adicionales
México es el país con mas muertes por el consumo de refrescos en el mundo
Por contaminación atmosférica, 38.000 mil muertes en cinco años


Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.