Viaje al Centro del Universo. Parte 4: Los hijos de la Tierra

Nuestra Madre

Virgen María que decora el Mesón  de la Abundancia en Real de Catorce
Virgen María en el Mesón  de la Abundancia
De San Luís Potosí nos dirigimos al pueblo minero de Real de Catorce. Tras pasar una larga carretera empedrada y cruzar un tunel de más de dos kilómetros, llegamos al pueblo de Real de Catorce que nos recibe a 2750 metros de altura con sol y un clima fresco típico de alta montaña.

En un lugar llamado el Mesón de la Abundancia, saboreamos una infusión de hierbaniz endulzada con miel de abeja exquisita mientras esperamos al guía que nos llevará a conocer Wirikuta, la tierra sagrada de los indígenas Wirrárika.

Unas horas de camino a pie por el desierto nos llevarán al lugar donde nació el abuelo Sol y podremos visitar el Centro del Universo.

Cuenta el mito indígena que debido a una escasez de alimentos, los ancianos enviaron a cuatro guerreros en busca de un lugar donde hubiera alimentos. Los cuatro jóvenes, que representaban los cuatro puntos cardinales, armados con arcos y flechas, emprendieron su búsqueda.

Después de unos días caminando encontraron un venado al que comenzaron a perseguir. Al septimo día los jóvenes llegaron a Wirikuta donde uno de los guerreros intentó matar al venado lanzandole una flecha. El animal la esquivó y desapareció en el bosque.

Una imagen del Kauyumari o Venado Azul. Animal sagrado para los indígenas wirrárica
Una imagen del Kauyumari o Venado Azul.
Animal sagrado para los indígenas wirrárica
Al recoger la flecha, el jóven encontró la figura de un venado formado de plantas de jícuri o el peyote, un tipo de cactus alucinógeno que crece en el desierto.

Desde ese día la plantas de jícuri o peyote se consideran las huellas del Kauyumari o Venado Azul.

En lugar de comerme las huellas del Venado Azul, buscaré mi camino en el desierto con el corazón, la intuición y los cinco sentidos.

Tardamos varias horas en visitar los dos cerros más importantes de Wirikuta: El Cerro Grande o Lucero, donde nació el abuelo Sol y el Cerro Quemado, lugar donde se posó el astro antes de subir al cielo.

En sus peregrinación a esta tierra, los indígenas dan las gracias y piden consejo a la Tatei Nakahué, a su madre la Tierra, a su padre el Fuego y a su abuelo el Sol.

A esta etnia se la llama despectivamente huicholes, que significa los que huyen, un término que describe muy bien la persecución que han sufrido desde la llegada de los europeos a América.

Desierto de la Sierra de Catorce. Según documentos históricos   cuando se abrió la mina de plata   en 1775 esta sierra estaba   cubierta de bosques. Cincuenta   años después, en 1825, las   crónicas dicen que "no quedaba   ni un árbol ni un matorral".
Desierto de la Sierra de Catorce.
Según documentos históricos 

cuando se abrió la mina de plata 
en 1775 esta sierra estaba 
cubierta de bosques. Cincuenta 
años después, en 1825, las 
crónicas dicen que "no quedaba 
ni un árbol ni un matorral".
Aprendo que los wirrárica consideran que todos los seres somos hijos de la Tierra y por eso, su cultura ancestral, se basa en el respeto a la naturaleza y el equilibrio con el medio ambiente.

Observando a un indígena que sube por la montaña eecuerdo de las películas norteamericanas que veía de niño que mostraban a estos seres humanos como los indios salvajes

El racismo hacia los indios era tan extremo que el indígena que acompañaba al Llanero Solitario se llamaba Tonto.

Como muchas otras personas viví durante años creyendo en esa falsa imagen que promovían las películas y pensando que los indígenas eran salvajes e inferiores.
 
Los hechos son que la civilización que trajo Colón destruyó una cultura basada en el respeto a la naturaleza y los bosques del indio han sido convertidos en desiertos, los ríos cristalinos han sido contaminados, los animales están extintos o en peligro de extinción y los océanos donde pescaban están siendo contaminados y cubiertos por una isla de plásticos.

Observando la destrucción que la cultura europea ha causado y sigue causando a la Tierra Madre de los Wirárika me pregunto: ¿Habrá personas que sigan considerando a esta cultura inferior y se atrevan a seguir llamándolos salvajes?

A solas conmigo mismo

Un nopal con forma de corazón.  Desierto de Wirikuta, tierra sagrada   de los indígenas Wirrárika, en la   Sierra de Catorce, México
Un nopal con forma de corazón.
Desierto de Wirikuta, tierra sagrada 
de los indígenas Wirrárika, en la 
Sierra de Catorce, México
La primera lección que me da el desierto es muy sencilla: saber la hora no es necesario para vivir.  

En la naturaleza, nuestro verdadero hogar, no necesitamos reloj, ni sufrimos la esclavitud del tiempo. En el desierto la angustia y la ansiedad desaparecen porque el tiempo se para.

Perderse en el desierto es muy sencillo y yo lo compruebo rapidamente. Paro unos minutos a tomar una fotografía y cuando levanto la cabeza el grupo ya no está. Miro en todas direcciones y los llamo pero nadie contesta. Estoy completamente perdido.

Tras unos minutos de pánico, decido sentarme a esperar que regresen, lo veo más lógico que caminar sin saber hacia donde voy. El guía seguro que recordará el camino y me encontrará.

Tras un corto tiempo sentado en una piedra, sintiendo la inmensidad del desierto comienzo sentir una sensación desconocida, una paz que nunca había sentido antes. La paz que se siente cuando te quedas a solas contigo mismo.

Reloj en el Mesón de la Abundancia en Real de Catorce. El desierto me   enseña que se puede vivir sin   la esclavitud del tiempo
Reloj en el Mesón de la Abundancia
en Real de Catorce. El desierto me 

enseña que se puede vivir sin 
la esclavitud del tiempo
En el silencio, en la paz que me trae el desierto comprendo porqué hace unos años dejaba la radio o la televisión puestas todo el día. Necesitaba ruido mientras trabajaba, mientras comía e incluso mientras dormía: tenía miedo a oir mi voz interior, miedo a quedarme a solas conmigo mismo.

En la soledad del desierto el tiempo y el espacio son relativos. Lo que me pareció mucho tiempo, en realidad fueron unos cuantos minutos en los que el grupo estaba esperandome muy cerca sentados en una pequeña colina.

Pero estos minutos de soledad total en el desierto, aunque fuera sólo una ilusión de mi mente, me ha enseñado que se puede ser feliz en completo en silencio y en completa soledad.

Cuando me reuno con el grupo mi miedo al desierto ha desaparecido por completo, y al desaparecer este miedo, las plantas parecen mas verdes y el cielo se ve más azul. Los nopales comienzan a aparecer con formas de corazones y de jaguares. Quizá sean estas figuras la reencarnación de los espíritus de los animales y de las personas que murieron en estos lugares.

Cerro Quemado en la Sierra de Catorce. Según documentos históricos cuando se abrió la mina de plata en 1775 la sierra estaba cubierta de bosques. Cincuenta   años después, en 1825, las crónicas   dicen que "no quedaba ni un árbol   ni un matorral".
Cerro Quemado en la Sierra de Catorce.
Según documentos históricos cuando se
abrió la mina de plata en 1775 la sierra
estaba cubierta de bosques. Cincuenta 

años después, en 1825, las crónicas 
dicen que "no quedaba ni un árbol 
ni un matorral".
Los nopales, que los españoles llaman chumberas, son los corazones del desierto. Es con ellos que la tierra se protege de la erosión y la desertización. Una tierra donde se arrancan estos cactus se convierte en un desierto para siempre.

Para los indígenas los ancianos cuando mueren renacen en las palmeras que cubren los cerros. Estas palmeras son consideradas guardianas del lugar y llamadas cariñosamente abuelitos.

Subiendo a la cumbre del Cerro Quemado nos encontramos con la silueta de un árbol solitario. El único superviviente de la destrucción de las mineras en la Sierra de Catorce.

Documentos históricos afirman que en 1775, año en que se abrió la primera mina de plata, la Sierra de Catorce era un bosque. Sólo cincuenta años después, en 1825, "no quedaba ni un árbol ni un matorral". Hoy, casi doscientos años después, la Sierra de Catorce no ha podido recuperarse de la explotación a la que fue sometida.

Sin poder olvidar el árbol solitario seguimos subiendo el cerro. Tras pasar una espiral de piedra, llegamos a la cima donde encontramos pequeña capilla decorada con ofrendas de muchos colores y texturas.

Único árbol que queda en el Cerro Quemado en el desierto de la Sierra de Catorce. Según documentos históricos cuando se abrió la mina de plata en 1775 esta sierra estaba cubierta de bosques. Cincuenta años después, en 1825, las crónicas dicen que "no quedaba ni un árbol ni un matorral".
Único árbol que queda en el Cerro Quemado
en el desierto de la Sierra de Catorce.
Según documentos históricos cuando se
abrió la mina de plata en 1775 esta sierra
estaba cubierta de bosques. Cincuenta años
después, en 1825, las crónicas dicen que
"no quedaba ni un árbol ni un matorral".
Casi todas las ofrendas contienen imágenes de los bosques que había en estas montañas y destruyó la mina.

Hay imágenes de árboles, conejos, serpientes, pájaros, venados, jaguares, conejos. Recuerdos del bosque que una vez hubo en estas montaña.

Camino de regreso por las faldas del cerro y observando el enorme desierto me pregunto: ¿Qué habrá hecho la tierra para que los seres humanos la destruyan de una manera tan brutal?¿Es posible que tantos millones de personas no se den cuenta de que el océano se está cubriendo de plásticos? ¿No ven que los bosques más importantes del mundo están siendo deforestados y que de ellos depende el aire que respiran?

De nuevo me encuentro frente al árbol solitario, el superviviente de la mina, luchando por sobrevivir a la destrucción de la sociedad industrial. Una sociedad que consume la vida sin dar frutos, una sociedad que arranca para hoy pero no siembra para mañana, un mundo que movido por la codicia y la ignorancia se está destruyendo a sí mismo. 

La serpiente de nube

Nube con forma de serpiente en el   cielo de Wirikuta. Un mito cuenta que Mixcoatl, Serpiente de Nube, descendió del cielo para fundar   Tula. Mixcoatl, es un nombre   náhuatl formadopor las palabras   mix, nube y coatl, serpiente
Nube con forma de serpiente en el 
cielo de Wirikuta. Un mito cuenta
que Mixcoatl, Serpiente de Nube,
descendió del cielo para fundar 

Tula. Mixcoatl, es un nombre 
náhuatl formadopor las palabras 
mix, nube y coatl, serpiente
A las cuatro de la madrugada del día siguiente comenzamos a caminar por el desierto. Nos dirigimos de nuevo al Cerro Quemado donde veremos el amanecer.

A nuestro grupo se ha sumado un nuevo compañero, el perro de nuestro guía Eduardo.

Este compañero canino nos cuida y se mantiene todo el tiempo asegurandose de que nos mantengamos unidos y nadie se quede atrás.

Los primeros rayos del sol iluminan la cima del Cerro Grande, conocido cómo el Lucero, y después, el Cerro Quemado, que con su forma de elefante, se muestra ante nosotros pintado con un color naranja intenso. 

En ese momento, en la falda del cerro, en un cielo sin una sola nube, totalmente despejado, una pequeña nube blanca aparece. En cuestión de segundos la nube toma la forma de una serpiente que desciende sobre Wirikuta.

Después de tomarle un par de fotos con el teléfono me dedico a observarla, me impresionan su tamaño y su forma. Su ojos están perfectamente formados y su cuerpo muestra el movimiento típico de las serpientes al caminar sobre la tierra. Después de unos minutos, la nube con forma de serpiente descendente se desvanece sin dejar rastro.

¿Qué será esta extraña nube? ¿Es quizá una manifestación del dios Mixcoatl o Serpiente de Nube? Mixcoatl,  del idioma Náhuatl, nace de unir Mix, nube con coatl, serpiente.

Tormenta durante la puesta de sol   en Wirikuta, la tierra sagrada   de los indígenas wirrárika.
Tormenta durante la puesta de sol 
en Wirikuta, la tierra sagrada 
de los indígenas wirrárika.
Uno de los mitos Toltecas cuenta que Mixcoatl, la Serpiente de Nube, padre de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, descendió del cielo para crear la ciudad de Tollan Xicocotitlán, la actual Tula.

El encuentro con esta nube se convierte en el momento más extraño y misterioso de toda mi vida. Sin poder encontrar una respuesta lógica,  seguimos nuestro camino.

Se acerca el atardecer y en el horizonte una tormenta se acerca por lo que decidimos emprender el camino de regreso a Real de Catorce.

Llevamos dos días completos recorriendo Wirikuta y caminando de sol a sol, a pesar de la altura y el esfuerzo no siento ningún cansancio. Es como si la tierra me transmitiera su energía porque apenas necesito beber ni comer.

En el camino de regreso conversamos sobre el proyecto de la minera canadiense First Majestic Silver Corp. Compañía que obtuvo el permiso para explotar gran parte de las tierras sagradas de Wirikuta. Este proyecto fue paralizado gracias a una gran presión nacional e internacional.

Una nueva explotación minera significaría el final de Wirikuta y de la peregrinación milenaria de los wirrárika.

Además, la mina agotaría los pocos recursos naturales que aun quedan en una tierra extenuada. Tras extraer todos los minerales, consumir y contaminar el agua, la minera, como hicieron las anteriores, abandonaría Real de Catorce dejando a sus habitantes en una situación de falta de recursos aun peor que la actual.

La vida sigue y nuestro viaje también. Dejamos Wirikuta observando como el abuelo Sol se pone sobre el desierto, la lluvia dibuja lineas grises sobre las montañas y unos niños wirrárica, hijos de la Tierra, suben corriendo por la ladera de un cerro y se pierden en el horizonte.

 
Lugares recomendados

Real de Catorce
Wirikuta
Mesón de la abundancia

Fuentes consultadas y adicionales 

Wixáriva Wirikuta (Documental Recomendado)
Wirikuta. Reserva indígena invadida por las mineras.
Para entender Wirikuta
El Huichol: Wixárika
El cerro del Quemado y el orígen de la vida (La Jornada)
Aulex. Diccionario Náhuatl- Español
Mitología Huichol
Cactáceas en peligro
Tula. John Pohl's Mesoamerica. FAMSI (En inglés)
Tula. La legendaria Tollan. Ciudad de Quetzalcoatl

Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.