Viaje al Centro del Universo. Parte 3: Las cosas que no se ven

Don Juan

Aunque el centro colonial de la ciudad está lleno de edificios históricos bien conservados, no lo disfrutamos como nos gustaría porque en la calle hace un calor insoportable.   Como casi todas las ciudades modernizadas, San Luis ya no tiene árboles. Al no haber sombra el asfalto se recalienta haciendo muy difícil caminar. Comparo estas ciudades con saunas, que en lugar de vapor ofrecen humo negro y olor a gasolina.
Amanecer en San Luis Potosí
El quinto día de viaje nos lleva hasta San Luis Potosí, una ciudad minera del centro-norte de México.

Tras instalarnos en el Hotel Palacio Museo de San Agustín, al que llegamos por casualidad, salimos a caminar por sus calles.

Aunque el centro colonial de la ciudad está lleno de edificios históricos bien conservados, no lo disfrutamos como nos gustaría porque en la calle hace un calor insoportable.

Como casi todas las ciudades modernizadas, San Luis ya no tiene árboles. Al no haber sombra el asfalto se recalienta haciendo muy difícil caminar. Comparo estas ciudades con saunas, que en lugar de vapor ofrecen humo negro y olor a gasolina.

A pesar del calor, hacemos un esfuerzo y visitamos varias de sus iglesias. San Luis tiene un patrimonio colonial que merece la pena pero en poco tiempo el calor nos vence y buscamos un lugar donde merendar.

Tomamos nuestra merienda en el Café Cortao. Su dueño y también el cocinero, nos invita a regresar al día siguiente y nos dice que probaremos "el mejor desayuno que hayamos probado en nuestra vida". Su desayuno, cien por cien mexicano, resultará espectacular.

Juan del Jarro dedicó su vida a pedir   dinero y comida para entregarlo   a los pobres y ancianos necesitados.
Juan del Jarro dedicó su vida a pedir 
dinero y comida para entregarlo 
a los pobres y ancianos necesitados.
Caminando por la ciudad al amanecer del día siguiente, me encuentro frente a una escultura de un hombre vestido humildemente y que lleva un jarro en el bolsillo de su abrigo.

Acostumbrado a ver que las estatuas suelen ser de políticos, religiosos o militares, me intriga conocer la historia de una persona que por sus ropas parece ser pobre. ¿Un monumento dedicado a alguien pobre? Debo estar ante una gran historia.

La escultura es un homenaje al Sr. Juan de Dios Azios Ramírez (1793-1859). Este señor, conocido como Juan del Jarro, vivía en un edificio abandonado y sus únicas posesiones eran un petate para dormir, un jarro y un sombrero.

Su mérito está en que Juan del Jarro dedicó toda su vida a pedir dinero, ropa y comida para compartirlas con los pobres y los ancianos que eran más necesitados que él.

La historia de este ser humano demuestra dos cosas: Lo primero que se puede vivir sin posesiones dando la vida por la comunidad, y lo segundo que dedicandose a ayudar a los demás se puede llegar a ser reconocido y respetado.
Desayuno mexicano especial que comí en el Café Cortao de San Luis Potosi
Desayuno mexicano especial que comí
en el Café Cortao de San Luis Potosi

Después de esto empiezo a hacerme peguntas: ¿Que pasaría si Juan del Jarro llegara hoy con su petate, su jarro y su sombrero a alguna ciudad moderna para pedir dinero y ayudar a los más necesitados?¿Se le permitiría vivir en la extrema pobreza ayudando a pobres como él? 

La cruda respuesta es que no. En muchas partes del mundo Juan del Jarro sería retirado a la fuerza por la policía de donde estuviera, y en casos extremos sería llevado a un asilo donde, quitándole su libertad, lo encerrarían con la excusa de que "llevara una vida mejor."

Por poner algunos ejemplos de cómo tratan hoy a los pobres podemos mencionar, por ejemplo a Madrid, la capital de España, donde se promovió una ordenanza que multaba a los pobres por buscar la comida que tiraban los supermercados.

O podemos ir a Noruega y Suecia, paises que tanta gente pone como ejemplo, que están preparando leyes apoyadas por la mayoría para prohibir a los pobres pedir.

La lista es muy larga y podríamos encontrar cientos de ejemplos. Lo único que hay seguro es que en nuestro mundo, al día de hoy, ser pobre está penado y para muchos pedir para sobrevivir es un delito.

La sombra de un farol en una calle de San Luis Potosí
La sombra de un farol en
una calle de San Luis Potosí
Escucho a personas que dicen que entregar limosna a los pobres "es malo para la economía" y "no ayuda a los pobres". Y entonces me pregunto: ¿No ven estas personas malo para la sociedad dar a los más ricos miles de millones para pagar malas gestiones de ejecutivos, empresas incompetentes y sueldos de políticos corruptos?

Si un vecino se quedó sin trabajo y me pide una moneda para darle a sus hijos de comer no debo darsela, pero debo estar contento cuando los políticos entreguen miles de millones del estado a un banco que quebró por su mala gestión. Dar al pobre es malo pero dar al rico es bueno.

Hoy, en España, más de una década después de que comenzara la crisis, los ricos ya han recuperado sus fortunas y los pobres son, por supuesto, mucho más pobres. ¿Y porqué? Pues muy sencillo: Cuando los ricos pidieron nadie se opuso a que se les diera y cuando los pobres pidieron se hicieron leyes para castigarlos por hacerlo.

Una ventana circular del Hotel Museo Palacio de San Agustín,San Luis Potosí
Una ventana circular del Hotel Museo
Palacio de San Agustín,San Luis Potosí
En 2002 el economista Paul Krugman avisó en su artículo For Richer que nuestra sociedad estaba regresando a los niveles de desigualdad entre ricos y pobres de la Gran Depresión que precedió a la segunda guerra mundial. No se equivocaba.

La mayoría de las familias de clase media y baja todavía creen que nuestro sistema económico basado en la desigualdad hará que las cosas mejoren. ¿Pero es posible que las cosas mejoren sin un cambio de rumbo?

Es verdad que empresarios, banqueros, y políticos, tienen gran culpa de la situación actual, pero: ¿Qué hacen las personas afectadas para que la sociedad cambie? ¿Cuántos, como Juan del Jarro, dejan de señalar a los ricos y se ponen a ayudar a sus comunidades de acuerdo a sus posibilidades?

La historia de Juan del Jarro despierta en mí muchas emociones. A mi memoria vienen algunos ancianos que conocí que siendo personas capaces de hacer todas las labores de su hogar y mentalmente lúcidas, fueron metidas por sus familias en asilos a la fuerza. Personas a las que se les negó la libertad de vivir hasta la muerte con dignidad.

Campanario de la Iglesia de San Francisco   a través de una vidriera del Hotel Museo Palacio de San Agustín en San Luis Potosí
La sociedad occidental, igual que margina a los pobres también margina a los ancianos. En lugar de buscar formas de darles una vida digna, todo lo arreglan construyendo asilos donde meterlos, quieran o no quieran.

Si Juan del Jarro naciera hoy tendría que cuidarse, porque cómo hacen con los animales los de la perrera, se podría encontrar con un "benefactor" que lo metería en un asilo para "su propio bien".

Esto hace que me pregunte: ¿Habrán pensado las nuevas generaciones que un día ellos también envejecerán y que el trato que den a los ancianos hoy será el mismo que ellos recibirán mañana?

La respuesta es muy sencilla: Si las generaciones de hoy no reflexionan sobre el trato que están dando a los ancianos, ellos sufrirán el mismo trato y acabarán metidos, muchos a la fuerza, en los asilos que hoy construyen.

El Tao Te Ching de Lao Tse con respecto al equilibrio dice:

No hay que verter agua en un vaso lleno. 
Y no tiene ningún sentido afilar demasiado la hoja del cuchillo. 
Y si la sala entera está repleta de oro y jaspe, ¿quién podrá resguardarla?
El exceso en todo provoca la desgracia.

Y si el exceso en todo provoca desgracia: ¿Cuál será el futuro de nuestra sociedad que vive protegiendo a las grandes riquezas, castigando a la pobreza y permitiendo los excesos de los que más tienen?


Las cosas que no se ven

Lámpara  del Hotel Museo Palacio   de San Agustín en San Luis Potosí.
Lámpara  del Hotel Museo Palacio 
de San Agustín en San Luis Potosí.
San Luis Potosí, además de las enseñanzas de Juan del Jarro, me regalará una experiencia única: Un viaje en el tiempo y en el espacio.

Mi máquina del tiempo no será un aparato de alta tegnología sino que será el Hotel Museo Palacio de San Agustín.

Mi viaje comienza en una escalera helicoidal, una construcción en espiral que para los monjes agustinos, antiguos propietarios del palacio, era la representación de una escalera al cielo.

Emocionado mientras subo al cielo, que está al final de la escalera, empiezo a oir una melodía. Un violinista toca canciones clásicas a una pareja que cena en la terraza del restaurante iluminados por la luz de las velas.

A mi izquierda, hay una puerta que resulta ser la entrada a una pequeña capilla. Entro y tras tomar unas fotos me siento frente a su altar que está decorado con una imagen de Cristo crucificado. Este lugar, que en apariencia es un simple hotel, se acaba de convertir en una máquina del tiempo.

Estar en una capilla de noche, en completa soledad, me transporta siglos atrás. Imagino a los monjes sentados en silencio donde me encuentro y comprendo que nuestros antepasados poseían un don que hoy casi se ha perdido: la capacidad de permanecer en silencio, podían estar sólos con ellos mismos.

Arropado por el silencio de la noche pienso que quizá encontrar a Dios no sea tan complicado. Quizá lo sagrado habite en el silencio.

Mientras recorro de nuevo la escalera al cielo, escucho la música de un piano que recorre todo el palacio.

Una frase que siempre repetía mi maestro de música durante más de veinte años, José Toro Doblas, viene a mi mente: "!La música es el arte de combinar los sonidos y estos con el tiempo!".

Escalera helicoidal del Hotel Museo Palacio de San Agustín en San Luis Potosí. Para los monjes agustinos esta escalera en espiral representa el camino para llegar al cieloY comprendo porqué nos gusta tanto la música: porque la música se construye sobre el silencio. A diferencia de otros artes, el arte musical transforma lo material en inmaterial. De un trozo de madera o de metal nace una melodía, que vive en lo invisible, en lo intangible y lo inmaterial.

No me siento cansado y decido subir una última vez por la escalera al cielo. La música del piano que toca mi hermano hace que la subida no sea tan dura. En el suelo del tercer nivel, donde termina la escalera, encuentro una piedra grabada con un texto en latín que dice:
  
No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las cosas que no se ven, pues las cosas que se ven son temporales y las que no se ven son eternas. 

Entonces comprendo que la música, como los cantos de los pájaros, viaja en el espacio sagrado del silencio, que es el mundo de las cosas que no se ven.

Al estilo francés

A la mañana siguiente, mi máquina del tiempo me lleva a una época más reciente. A la época en que el palacio agustino fue remodelado al estilo europeo y más concretamente al estilo francés.

Para entender lo que significa estilo moderno europeo hay que comprender un concepto artístico muy conocido: La naturaleza muerta.

Durante años oí hablar de este concepto artístico pero nunca tomé conciencia de que la naturaleza muerta no es solo pintura, sino que es una forma de pensamiento occidental, un pensamiento que se lleva a la práctica en todos los campos.

En las remodelaciones del palacio, según nos cuentan, los árboles del patio se arrancaron para poner un techo. Los árboles vivos fueron cambiados por muebles hechos con árboles muertos y se colocaron pinturas de bosques en las paredes.

Frente a un cuadro con un bosque verde pintado pienso en cuál será verdadero valor que esta obra tiene. Sus árboles pintados no absorben dióxido de carbono para dar oxígeno que después podamos respirar, estos árboles de pintura tampoco dan protección a la casa manteniendo una temperatura agradable. En estos árboles coloreados los pájaros tampoco podrán hacer sus nidos. Entonces: ¿Qué valor real tienen? La respuesta es que no tienen ningún valor real, no son otra cosa que naturaleza muerta.

Diegosax tocando el piano en el Hotel Museo Palacio de San Agustín en San Luis Potosí
Diegosax tocando el piano en el Hotel Museo
Palacio de San Agustín en San Luis Potosí
Y entonces surge una pregunta: ¿Qué pasará si la humanidad sigue permitiendo que la cultura europea de la naturaleza muerta se imponga? ¿Seguiremos creando un mundo irreal donde se arrancan los árboles y después se pintan en cuadros?

Cuando la casa se hizo moderna, la luz del sol fue sustituida por unos falsos soles: las bombillas eléctricas.

Estos  falsos soles no dan energía limpia y pura como el sol. Son inventos que consumen energía y contaminan el planeta sin dar nada a cambio.

La luz de estos falsos soles tampoco alimenta a las plantas, ni ayuda a los árboles a crecer, ni a las personas a asimilar substancias esenciales para una buena salud. Son nada más que naturaleza muerta.

Parece ser que la característica principal de la cultura europea de la naturaleza muerta es la de sustituir los recursos ilimitados y limpios que ofrece la naturaleza por energías contaminantes e improductivas.

La regulación de temperatura que hacían los grandes árboles del patio ahora la hacen unos aires acondicionados. Estos falsos aires, en lugar de dar oxígeno, emiten una gran cantidad de dióxido de carbono, consumen grandes cantidades de energía y causan daños a la salud de quién los usa.

Cristo crucificado que decora la capilla   Hotel Museo Palacio de San Agustín en San Luis Potosí
Cristo crucificado que decora la capilla 
Hotel Museo Palacio de San Agustín
en San Luis Potosí
Este mundo de la naturaleza muerta, conocido también como moderno, industrial, desarrollado o primer mundo, dicen que es un mundo que prueba la "evolución" del ser humano.

Y yo me pregunto ¿Evolución es arrancar los árboles de un patio y sustituirlos por pinturas al óleo? ¿Evolución es tapar un techo que deja entrar luz solar saludable e ilimitada para poner una energía eléctrica que contamina, afecta a la salud y consume recursos naturales sin dar nada a cambio?¿Evolución es quitar una fuente y colgar un rio pintado en una pared?¿Es evolucionar quitar la fuente donde los pájaros bebían para cambiarla por un piano alemán sustituyendo el canto de las aves por obras de Mozart y de  Beethoven?

Viendo todo esto me pregunto: ¿Qué harán los seres humanos si permiten que se arranquen todos los árboles y se convierta al planeta en un desierto?¿Se beberán el agua de los cuadros?¿Se comerán las manzanas que hay pintadas en el cuadro del comedor?

Junto al pozo, único recuerdo vivo del patio de los agustinos, mirandome en un espejo, comprendo que vivo en un mundo falso, un mundo sin esencia, un mundo que ha llegado a creer tanto en la naturaleza muerta que ahora en lugar de plantar árboles los pinta.

Al dejar el Palacio de San Agustín, representación del falso mundo de la naturaleza muerta, el mundo aparece ante mí tal y como es: una ilusión. Y un nuevo viaje comienza: el viaje por el mundo de las cosas que no se ven.


Lugares recomendados 
Café Cortao
Hotel Museo Palacio de San Agustín

Fuentes consultadas y adicionales
For Richer. Paul Krugman. New York Times (En inglés)
La recuperación de los ricos. Paul Krugman. El País
Los ricos recuperan sus fortunas. El País
La deforestación urbana y su colaboración a la isla de calor
El árbol urbano como regulador de temperatura
¡Gracias por todo maestro!
La Nada. Diario de un Observador
Cuidate del aire acondicionado
Prohibición de la mendicidad 
!Mundo ahí te quedas¡
La leyenda de Juan del Jarro
Leyendas. Juan del Jarro
Nuevo Testamento. Corintios
La Orden de San Agustín
Naturaleza Muerta
 
Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.