Pensamiento, palabra y obra

Sin embargo, esto que me ha pasado con el papelito merece un pequeño repaso a algunas palabras muy conocidas que parecieran querer decirnos que, lo creamos o no, nuestras palabras crean la realidad. Y un ejemplo claro de esto está en que, para muchos etimólogos, la palabra "Abracadabra" viene del arameo "Abra Cadavra" y significa "crearé como diré".
La caja en la que me encontré el papelito
Hoy mientras organizaba unas maletas abrí una caja llena de papeles y estampitas de santos y en ella encontré algo verdaderamente curioso.

Y es que entre todos los papeles apareció una llave de un viejo baúl y sobre la llave un papel pegado que dice: "Tú eres amante de palabra y un día vas a 'escrebir" un libro."

Lo curioso es que el papelito me lo entregó una persona a cambio de unas monedas y cuando me lo dio todavía ni se me pasaba por la cabeza que acabaría escribiendo y publicando un libro.

Tras esta extraña coincidencia del papelito vino a mi mente el plantearme hasta que punto nuestras palabras crean la realidad y lo que decimos son decretos que construyen nuestro futuro.

Un ejemplo que pareciera corroborar mi teoría podría ser que, para muchos etimólogos, la palabra "Abracadabra" viene del arameo "Abra Cadavra" y significa "crearé como diré".

¿Pero cómo puede ser posible esto?¿Que creamos como decimos?¿Que lo que hablamos bueno o malo se puede convertir en realidad?

El Génesis 1:1-5 de la Biblia dice:
Cuando en el principio Dios creó los cielos y la tierra, reinaba el caos y no había nada en ella. El abismo estaba sumido en la oscuridad, y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Dios dijo: «Que haya luz», y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad. Dios llamó a la luz «día» y a la oscuridad «noche». 

¿Y que quiere decir esto? ¡Que Dios creó las cosas por medio de la palabra y, concretamente, poniéndoles un nombre!

Casualidad o no mi libro ya está en la librerías
Sin embargo, no solo la Biblia habla de crear el mundo con la palabra ya que según mitos peruanos el gigante Viracocha creó el mundo con la palabra y le dio vida a las cosas poniéndoles nombre.

¿Será posible entonces que el papelito que me dio esta persona en la calle fue quizá el culpable de que yo escribiera mi libro?¿Será posible que al leer el papelito nació en mí la idea de escribir el libro?¿O será, como dicen los cientontíficos, que todo es, una gran casualidad?

La realidad es que, en términos prácticos, no importa realmente responder a estas preguntas y lo que sí importa, y es maravilloso, es que, como decía el papelito, "escrebí" mi libro.

Bendecir viene de "bien decir" y concretamente de la palabra latina "benedicere" que significa "invocar o pedir la protección divina a favor de una persona o cosa." Y el hecho es que el papelito me bendijo y de su bendición salió un libro que ya está en las librerías.

Curiosamente mi libro se terminó de "escrebir" en México y queda muy bien mencionar que los Mexicas llamaban a sus gobernantes con el término náhuatl "Huēy Tlahtoāni", ¡que significa "Gran Orador" o "El que habla muy bien"! ¡Lo cual deja clara la importancia que tenía la palabra para los mexicas!


¿Se cumple lo que pedimos con el corazón?
Pero no sólo para los mexica la palabra era creadora y sagrada, sino que para los mayas, concretamente para los quiché de Guatemala, el hombre fue creado por los dioses con la palabra.

Y así dice el Popol Vuh o Libro del Consejo "Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Igual que en la Biblia, los dioses crean con la palabra, y en este caso el hombre es 'manifestado' a partir de la unión de palabras y pensamiento." 

Y esto me hace recordar unas frases que tantas veces hemos escuchado en las misas católicas y que cuando se analizan desde este punto de vista toman otra dimensión, y son estas palabras que dicen: Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión."

¿Quieren decir estas palabras que el mundo material que crean nuestras mentes comienza con un pensamiento que se materializa después en palabras, y que después esas palabras se convierten en la realidad por medio de las acciones?¿Significa entonces que se puede crear algo pensándolo y plasmándolo en palabras?


Mi libro El curso de la vida
Sin duda que el pecado aquí toma otra dimensión, ya que, obviamente se refiere a que la persona asume haber usado su poder creador con malas intenciones y se considera culpable de haber usado ese poder creador de la palabra para hacer un mal.

Pero quizá la descripción más impresionante del poder creador de las palabras la hace Jesús en Marcos 11:23 cuando dice: "En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: Sé quitado de ahí y arrojado al mar; y no dude en su corazón, sino que crea que lo que está hablando sucede, lo tendrá."

Y quizá en estas últimas palabras esté la respuesta al misterio del papelito, ya que dicen que si alguien cree que lo que está hablando sucederá, lo tendrá. Lo cual me hace pensar: ¿Cuidamos como deberíamos nuestros pensamientos?¿Cuidamos nuestras palabras?¿Somos conscientes que un pensamiento equivocado o una palabra mal dicha pueden llevarnos a crear situaciones desagradables?¿Y quizá lo que quiso decir Jesús fue que si cuidamos nuestros pensamientos y nuestras palabras le daremos vida a acciones buenas que verdaderamente construirán un mundo mejor?


Dejando atrás a los miedos

Cuando dices no a lo que no quieres y decides hacer  lo que sí quieres, recuperas el control de tu vida y,  dejando atrás los miedos, puedes vivir en libertad.
Cuando dices no a lo que no quieres y decides hacer 
lo que sí quieres, recuperas el control de tu vida y, 
dejando atrás los miedos, puedes vivir en libertad.
Hace unos días un vecino de Coyoacán, una colonia de la Ciudad de México, me dijo que leyendo mi libro El curso de la vida le había recordado una historia de su juventud y quería compartirla conmigo.

Gustoso, este amigo aceptó que compartiera su historia en este blog pero, para permanecer en el anonimato, me pidió que para referirme a él usara el nombre de su abuelo: Abdel.

Cuando Abdel tenía 23 años, durante la guerra del El Líbano, un francotirador se apostó en una de las avenidas principales de la ciudad y comenzó a aterrorizar a todas las personas que a diario tenían que cruzarla.

Debido a la amenaza del francotirador, la vida de Abdel se convirtió en una pesadilla que le obligaba a cruzar a diario la calle en un coche a toda velocidad para llegar a su oficina y regresar a su casa, con el terror que le provocaba la amenaza del francotirador.

Después de muchos días, cansado de tanto miedo, Abdel decidió que no quería seguir viviendo amedrentando y aterrorizado por un desalmado con un rifle, y decidió tomar acción: Cruzaría la calle a pie fueran cuales fueran las consecuencias. Un desalmado con un rifle no le privaría de vivir su vida y disfrutar de su libertad ni un día más.

Y así, sabiendo que cruzar la calle podría costarle la vida, Abdel, con 23 años, que había tomado conciencia de que no quería vivir escondiéndose, decidió no huir más ni permitir que el francotirador controlara su vida usando como medios el miedo y el terror. 

En resumen: Ese día Abdel tomó conciencia de que vivir o morir en manos del francotirador no estaba en sus manos, pero que sí tenía el poder de cruzar la calle y dejar de vivir con miedo. 

En ese momento, tomando conciencia por primera vez de lo que es la verdadera libertad, Abdel se dirigió hacia el cruce haciéndose muchas preguntas: ¿Corro o no corro?¿Camino despacio o camino rápido?¿Me matará el francotirador o no me matará?

Cuando llegó a la esquina, llegada la hora de la verdad, libre de miedos dijo en voz alta: "Mi vida la decido yo. Si me mata me mata, pero ya no seguiré viviendo ni un día más esclavo del miedo y el terror" y decidió cruzar la calle paseando tranquilamente.

Al hacerlo sintió una fuerte descarga de adrenalina en su cuerpo, el tiempo se paró y todos sus sentidos se agudizaron. Y fue en ese momento cuando, como si estuviera siendo protagonista de una película, vio como la bala llegaba hasta él, como pasó muy cerca y como impactó después en el suelo. 

Abdel no sabe si el francotirador falló, o si él pudo ver con antelación la bala para esquivarla, o que lo que pasó es que no era su destino morir ese día. Sin embargo si sabe que la bala no lo alcanzó.

Lo sucedido le enseñó a Abdel que nadie tiene el poder de quitarte tu libertad si tu no aceptas entregarla, y que ni el francotirador ni nadie podía quitarle la vida una vez perdido el miedo.

Al día siguiente, Abdel le contó lo sucedido a un amigo italiano, que también estaba ya cansado de andar huyendo y escondiéndose, y ambos decidieron cruzar la calle paseando. Como en el día anterior, el tiempo se paró y ambos vieron la bala pasar hasta impactar en el suelo. 

En ese momento, apurando el café turco que nos estamos tomando, le pregunto a Abdel si vio la película de la matrix, en la que el protagonista puede ver las balas igual que las vio él, y me dice que sí, que vio la película y que verla fue como tener un deja vu porque eso mismo es lo que él vivió.

De todas formas, Abdel es consciente de que este tipo de cosas no se pueden contar ni se pueden explicar, porque este tipo de cosas hay que vivirlas.

También es consciente de que, igual que a él, estas cosas le suceden a muchas personas que viven guerras, accidentes o situaciones peligrosas. 

Hay que aclarar que no comparto esta historia para animar a la gente a que se vaya a una guerra a cruzar calles llenas de francotiradores, ni para que menosprecien el peligro de forma temeraria, sino para demostrar que dentro de nosotros se encuentra la fuerza y el valor que necesitamos para afrontar nuestros miedos, y que es sin miedos la única forma de vivir nuestra vida en libertad. 

También esta historia sirve para demostrar que nadie tiene poder sobre nuestras vidas si nosotros no se lo damos antes. El poder está en nosotros y sólo en nosotros. Somos nosotros los que tenemos que decidir: vivir en libertad, aunque sea desafiando a la muerte, o malvivir huyendo, aterrorizados y esclavos de nuestros miedos. 

Lo que le sucedió a Abdel demuestra el poder que tiene el ser humano cuando pone la vida de la muerte y la libertad por delante del miedo. 

Además, esta enseñanza le enseñó a Abdel a comprender que saber lo que no quieres es tan importante como saber lo que quieres. Porque lo que quieres es algo imaginado y no es real, pero lo que no quieres ya lo estás viviendo y por eso sí mucho más real. 

Esto no quiere decir que no haya que tener deseos ni sueños, ni tampoco que no haya que hacer planes en la vida. Sino que quiere decir que hay que prestarle atención a lo que está mal a nuestro alrededor para saber que es lo que no queremos en nuestras vidas y actuar al respecto. 

Dicho de otra forma: Tomar conciencia de lo que no quieres te ayuda a saber lo que sí quieres, que es exactamente lo contrario. Y es así, tomando conciencia de lo que no quieres y diciendo basta a esta situación, es como puedes llegar a lo que sí quieres, y es entonces, cuando dices no a lo que no quieres y decides hacer lo que sí quieres, recuperas el control de tu vida y, dejando atrás los miedos, puedes vivir en libertad.


El Curso de la Vida.

El curso de la vida de Chico Sánchez es una obra maestra en la cual el autor comparte las lecciones que ha aprendido en toda una vida como fotógrafo, músico, periodista y escritor.     Un libro nuevo, diferente y emocionante que no podrás parar de leer. Un canto a la libertad, a la humanidad y a la vida.   El despertar ya ha llegado para quedarse. El cambio ya ha sucedido. Es momento de elegir. Elige la humanidad, la sonrisa, la libertad y el amor.   La sociedad hoy día está sumergida en la oscuridad. Vivimos una verdad oculta. Una sociedad llena de miedos, miedo al triunfo o al fracaso, miedo a amar o ser amado, en definitiva, miedo a vivir. ¿A qué tienes miedo?   El curso de la vida, como la vida misma, es una aventura llena de casualidades y misterios aparentemente separados pero que aparecen todos conectados cuando se los mira con el corazón.   Un libro lleno de magia que cambiará tu forma de pensar y de vivir para siempre.   Para obtener un ejemplar del curso de la vida contactame en:  chicosanchezphoto@gmail.com   Créditos:   El curso de la vida  Portada y dibujos (idea original) Chico Sánchez  @chicosanchez   Dibujos y realización de portada: Maite Sánchez del Corral @dibujaconmigo   Presentación del libro: diegosax  @tocapartituras   Edición  CLAVE Editorial   Am Editores
El curso de la vida
El curso de la vida de Chico Sánchez es una obra maestra en la cual el autor comparte las lecciones que ha aprendido en toda una vida como fotógrafo, músico, periodista y escritor.

Un libro nuevo, diferente y emocionante que no podrás parar de leer. Un canto a la libertad, a la humanidad y a la vida.

El despertar ya ha llegado para quedarse. El cambio ya ha sucedido. Es momento de elegir. Elige la humanidad, la sonrisa, la libertad y el amor.

La sociedad hoy día está sumergida en la oscuridad. Vivimos una verdad oculta. Una sociedad llena de miedos, miedo al triunfo o al fracaso, miedo a amar o ser amado, en definitiva, miedo a vivir. ¿A qué tienes miedo?

El curso de la vida, como la vida misma, es una aventura llena de casualidades y misterios aparentemente separados pero que aparecen todos conectados cuando se los mira con el corazón.

Un libro lleno de magia que cambiará tu forma de pensar y de vivir para siempre.

Para obtener un ejemplar del curso de la vida contactame en:
chicosanchezphoto@gmail.com

Créditos:

El curso de la vida
Portada y dibujos (idea original) Chico Sánchez
@chicosanchez

Dibujos y realización de portada: Maite Sánchez del Corral @dibujaconmigo

Presentación del libro: diegosax
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CLAVE Editorial 
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Impreso en Editorial Color

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Este diario recoge algunas historias y reflexiones sobre cosas que me pasan en este misterioso viaje que es la vida. Desde la posición de un observador registro algunas situaciones que se presentan ante mí.

Aunque lo intente, mi observación no siempre será acertada, muchas veces estará limitada por mis creencias y condicionada por mi forma de ver el mundo.

Aunque las historias que aparecen en este blog están basadas en hechos reales todas deben ser consideradas cuentos fantásticos. La realidad, para bien o para mal, es sólo una percepción y siempre está condicionada por nuestras creencias y nuestra imaginación.